¡Hola a todos por última vez!
A pesar de que el plazo para realizar entradas en el blog acabó el día 18 de mayo, me gustaría, en esta última entrada, hacer una especie de conclusión de lo que ha supuesto para mí la asignatura de Informática aplicada a la traducción.
En primer lugar, me ha hecho relacionarme con muchos programas y conceptos que no conocía y que, sin duda, son de vital importancia para la labor traductora profesional; pues nos ahorran mucho tiempo y esfuerzo y, además, nos pueden ayudar a mejorar muchos aspectos de una traducción haciendo, por ejemplo, que no empleemos términos diferentes para el mismo concepto en la misma traducción. Sin embargo, hay que ser muuuy cautelosos con ellos, porque muchas veces pueden hacer que nuestros texto meta resulten demasiado artificiales y robóticos. Por lo tanto, hay que saber hasta qué punto son útiles y no olvidarse nunca de que, al final, el factor humano sigue siendo imprescindible.
Además de esto, también me he familiarizado con conceptos como el Crowdsourcing y he profundizado mucho en el tema de las traducciones automáticas; haciendo que me forme mi propia opinión sobre el debate de si las nuevas tecnologías ayudan o dañan la traducción profesional. Pues bien, desde mi punto de vista, las nuevas tecnologías son una herramienta tremendamente útil para el ejercicio de la profesión, haciéndonos a todos la vida más fácil, pero hay que saber emplearlas muy muy bien para conseguir que se conviertan en nuestras amigas y no en nuestras enemigas.
En cuanto a la idea de que, con el tiempo, las máquinas serán capaces de desbancar al ser humano, creo que no; porque, al fin y al cabo, los elementos culturales y humanos van a estar siempre muy presentes en los textos y, en consecuencia, en las traducciones y eso es algo que las máquinas nunca podrán desarrollar.
En fin, ha sido un placer compartir este blog con todos vosotros y espero que hayáis aprendido y disfrutado con él tanto como yo.
¡Un abrazo enorme!

