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lunes, 21 de mayo de 2012

Conclusiones

¡Hola a todos por última vez!
A pesar de que el plazo para realizar entradas en el blog acabó el día 18 de mayo, me gustaría, en esta última entrada, hacer una especie de conclusión de lo que ha supuesto para mí la asignatura de Informática aplicada a la traducción
En primer lugar, me ha hecho relacionarme con muchos programas y conceptos que no conocía y que, sin duda, son de vital importancia para la labor traductora profesional; pues nos ahorran mucho tiempo y esfuerzo y, además, nos pueden ayudar a mejorar muchos aspectos de una traducción haciendo, por ejemplo, que no empleemos términos diferentes para el mismo concepto en la misma traducción. Sin embargo, hay que ser muuuy cautelosos con ellos, porque muchas veces pueden hacer que nuestros texto meta resulten demasiado artificiales y robóticos. Por lo tanto, hay que saber hasta qué punto son útiles y no olvidarse nunca de que, al final, el factor humano sigue siendo imprescindible.
Además de esto, también me he familiarizado con conceptos como el Crowdsourcing y he profundizado mucho en el tema de las traducciones automáticas; haciendo que me forme mi propia opinión sobre el debate de si las nuevas tecnologías ayudan o dañan la traducción profesional. Pues bien, desde mi punto de vista, las nuevas tecnologías son una herramienta tremendamente útil para el ejercicio de la profesión, haciéndonos a todos la vida más fácil, pero hay que saber emplearlas muy muy bien para conseguir que se conviertan en nuestras amigas y no en nuestras enemigas. 
En cuanto a la idea de que, con el tiempo, las máquinas serán capaces de desbancar al ser humano, creo que no; porque, al fin y al cabo, los elementos culturales y humanos van a estar siempre muy presentes en los textos y, en consecuencia, en las traducciones y eso es algo que las máquinas nunca podrán desarrollar.
En fin, ha sido un placer compartir este blog con todos vosotros y espero que hayáis aprendido y disfrutado con él tanto como yo.
¡Un abrazo enorme!

viernes, 18 de mayo de 2012

Déjà Vu X2: Proyectos, memorias y terminologías

¡Hola otra vez a todos!
Como ya adelanté en la entrada anterior, hoy voy a explicar cómo crear proyectos, memorias y terminologías con Déjà Vu X2.

PROYECTOS
Una vez que hemos instalado e iniciado el programa en nuestro ordenador, tenemos que hacer click en Archivo > Nuevo > Proyecto y seguir los diferentes pasos que nos piden (como el nombre del proyecto y las lenguas de origen y destino). Además, tendremos que crear o añadir una terminología para ir creando una base de datos terminológica a medida que traducimos. A continuación, el programa nos solicitará información sobre el cliente (podemos seleccionar uno ya existente o crear uno) y el tema sobre el que versará el proyecto. Por último, hemos de importar los archivos sobre los que vamos a trabajar. Durante la importación, el programa realiza las siguientes operaciones:
- filtra el texto para ocultar la mayoría de los códigos de formato que no sean accesibles
- sustituye los códigos de formato de texto con marcadores de posición ("códigos protegidos") que son difíciles de borrar inadvertidamente
- separa los párrafos en frases según las reglas y excepciones especificadas en Opciones 
- crea el archivo del proyecto con todas las frases originales en una columna y otra columna vacía para el idioma de destino. Habrá tantas columnas vacías como idiomas de destino hayamos seleccionado.
Una vez que la importación ha acabado, veremos la siguiente pantalla:
Como ya he explicado en la entrada sobre la alineación de textos, podemos unir y separar segmentos empleando los siguientes botones:
Como se puede ver en la siguiente imagen, cuando realizamos cambios de este tipo, aparecen números grises entre corchetes o llaves que indican dónde se han producido los cambios.
Una vez que tenemos el texto alineado, comenzamos a traducir en la columna vacía. En cuanto al proceso de traducción propiamente dicho, existe una herramienta tremendamente útil que nos puede ahorrar mucho trabajo y tiempo: la autopropagación, mediante la cual el programa traduce automáticamente aquellos fragmentos que se repitan. Para acceder a ella hay que hacer click en Herramientas > Opciones > Entorno > Autopropagación o, directamente, en el siguiente botón:
Después, cuando traduzcamos el segmento, pulsamos ctrl ↓ en el teclado y nos saldrá un click azul al lado del segmento que hayamos traducido y de todos los que sean iguales.
Además, contamos con otra opción quenos facilita el trabajo. Se trata de la pretraducción, que se encarga de analizar los fragmentos del texto y, comparándolos con fragmentos iguales o similares que hayamos traducido y estén guardados en las memorias, realiza una primera traducción automática que el traductor sólo tiene que revisar.
Para terminar, cuando la traducción está acabada, tenemos que guardar los pares de frases traducidos en la memoria para poderlas usar en el futuro. Para ello hay que hacer click en Proyecto > Enviar proyecto a memoria. Por último, hay que exportar el documento traducido haciendo click en Archivo > Exportar > Proyecto traducido y conseguiremos un archivo .RTF.
Hasta aquí una pequeña introducción sobre la creación de proyectos con Déjà Vu X2. Espero que os resulte útil en vuestras traducciones futuras y os haga la vida un poquito más fácil.

MEMORIA DE TRADUCCIÓN
Como siempre, tenemos que ejecutar el programa y hacer click en Achivo > Nuevo, pero esta vez seleccionamos Memoria. Una vez que hemos elegido el nombre y la ubicación de nuestra nueva memoria, nos aparecerá la siguiente pantalla:

Después de esta sencilla operación, nuestra memoria de traducción ya ha sido creada. Ahora tenemos que llenarla de términos o frases para poder usarla en un futuro. Para hacer esto tenemos varias opciones:
Añadir términos y equivalentes de forma manual: para ello hay que hacer click en Añadir y nos permitirá escribir los recuadros de ambos idiomas.

Importar archivos o memorias ya existentes: Es decir, podemos ampliar nuestra memoria mediante otras memorias que tengamos creadas en otros formatos o en otros programas (por ejemplo, en Access) o mediante otros archivos (también en diferentes formatos); por ejemplo, una alineación de textos realizada con Bitextmx2
Para hacer esto tenemos que hacer click en Archivo > Importar > Datos externos y elegimos el formato que queramos de las opciones que nos dan, que son las siguientes: Memoria de Déjà Vu X2, Memoria de Déjà Vu 2.x/3.x, Texto, Access 95/97/2000/XP, Fuente de datos ODBC, Excel 95/97/2000/XP, Base de datos de Trados WB, IBM TM, TMX y SDLX TM. 
Por último, hay que seleccionar el archivo o la memoria que queramos importar y nos da la posibilidad de eliminar las entradas que se repitan.
Importar proyectos de traducción: la última de las opciones para ampliar nuestra memoria consiste en, una vez que hemos traducido un texto mediante un proyecto con Déjà Vu X2, hacer click en Proyecto > Enviar proyecto a memoria.
Para terminar, se puede también exportar memorias de traducción a diferentes formatos, aunque el universal es el .TMX, para que diferentes traductores que trabajen en diferentes ordenadores con diferentes programas puedan compartir la misma memoria de traducción.
Hasta aquí la explicación sobre memorias de traducción.

TERMINOLOGÍA
Todos sabemos qué es una base de datos terminológica: un archivo compuesto por pares de palabras o frases en diferentes idiomas, además de otras informaciones como la categoría gramatical o el tema. Aunque más o menos he explicado ya cómo hacer una con Déjà Vu X2, voy a hacer un mini-resumen.
Se puede crear una terminología durante el proceso de alineación de textos, haciendo click en Agregar a terminología. En ese momento nos tendremos la posibilidad de escoger entre una terminología ya existente o crear una nueva.
También podemos añadir nuevos términos a la base de datos mientras estemos trabajando en nuestra memoria de traducción haciendo click en el siguiente botón:

Por último, si queremos, también podemos crear directamente una terminología haciendo click en Archivo > Nuevo > Terminología.
Bueno, aquí acaba todo lo básico que debes saber para manejarte con Déjà Vu X2, lo demás sólo consiste en investigar y usarlo mucho.
¡Ah! ¡Se me olvidaba! Si queréis profundizar un poco más en el tema, podéis consultar online la guía de usuario del programa e, incluso, descargarla en pdf.
Ahora sí. ¡Hasta pronto!

viernes, 9 de marzo de 2012

Memorias de traducción y traducción automática


¡Hola a todos!
Hoy voy a hablar de dos herramientas que pueden ser muy útiles, pero muy traicioneras, a la hora de traducir: las memorias de traducción y la traducción automática.
Las primeras están basadas en un almacén de oraciones, palabras y sintagmas que se va engrosando a medida que se realizan traducciones, creando así una base de datos y un glosario formado progresivamente, traducción a traducción. Cuando se introduce un nuevo texto para traducir, la memoria rebusca en su base de datos y propone posibilidades de traducción que el traductor puede usar o no. Un ejemplo de este sistema es el programa Déjà vu.
Imagen del programa Déjà vu
Por otro lado, el sistema de traducción automática interpreta las diferentes oraciones que conforman el texto y, una vez que distingue las palabras y asigna un equivalente en la lengua de destino, intenta reordenarlas según el orden sintáctico característico de la lengua meta para crear el texto final y el traductor sólo tendría que revisarlo y corregir lo que esté mal. Este sistema tiene la ventaja de que puede utilizarse a pesar de no haber traducido antes nada parecido.
Sin embargo, en general, el resultado no suele ser demasiado satisfactorio y, en muchas ocasiones, el traductor habría ahorrado tiempo si hubiera traducido el texto él mismo.
Veamos un ejemplo de por qué no podemos tener confianza ciega en este tipo de programas:


El traductor automático de El Mundo tradujo al inglés la frase "ser duro" como "to be a five-peseta coin". Esto me parece una muy clara muestra de que no nos podemos fiar al cien por cien de estas traducciones y que una revisión por parte de un profesional es completamente imprescindible.
Pues bien, ya hemos visto que estos dos tipos de herramientas pueden ser muy útiles pero que cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes. No obstante, la tecnología avanza muy deprisa y ya se están desarrollando herramientas que presentan las virtudes de ambos. Ante esto, el traductor puede sentirse muy amenazado, pero una buena traducción necesita siempre el factor humano y, en vez de sentirnos atacados por estas nuevas tecnologías, tenemos que convertierlas en nuestras aliadas y utilizarlas a nuestro favor, para que nos faciliten el trabajo, lo que siempre se agradece; porque, si no, aún seguiríamos traduciendo con lápiz y papel.


miércoles, 29 de febrero de 2012

Gestión de proyectos

Esta semana, en clase, hemos visto un aspecto relacionado con el mundo laboral de la traducción, aunque no tanto con la traducción en sí misma: la gestión de proyectos. 
Se trata de algo muy necesario para el día a día de un traductor profesional que tiende a dejarse de lado en muchas ocasiones.
Imaginémonos la siguiente situación: nos encargan un proyecto de traducción que tiene que reunir una serie de requisitos (traducción, corrección, revisión, maquetación...) en un tiempo determinado. Antes de ponernos a traducir como locos, hay que gestionar y diseñar un planning de cómo vamos a repartir el tiempo que tenemos y si vamos a necesitar ayuda de otros profesionales. Hay que calcular el número de horas que vamos a tardar en realizar cada una de las fases del proyecto y, si sobrepasan el tiempo del que disponemos antes de hacer la entrega, no nos queda otra que contratar a gente. 
Una vez que tomamos esta decisión, hay que repartir el trabajo, calculando qué va a hacer cada uno y cuánto tiempo le va a llevar. Así, cuando ya sepamos cuanta gente necesitamos para entregar nuestro trabajo a tiempo, tenemos que asignar a cada persona y función una fecha de inicio determinada (y una duración) que dependerá del resto de trabajos.


¡Ojo! Recordad que sois vosotros los que pagáis a vuestros colaboradores, por lo que, cuantos menos, mejor; siempre y cuando no se sobrepasen las 8 horas de la jornada laboral.
En conclusión, se trata de una práctica importantísima para realizar correctamente un encargo sin morir en el intento, aunque supone un auténtico encaje de bolillos... ¡Paciencia!


La polémica


Tras analizar el artículo de Estefanía Pérez Jiménez,  "Crowdsourcing, traducción colaborativa, comunitaria y CT3"  en La linterna del traductor, he llegado a la conclusión de que las nuevas tecnologías, especialmente Internet, están afectando mucho al mundo laboral de la traducción lo que, implícitamente, lleva consigo la polémica.
En primer lugar, hay que explicar que estas nuevas formas de trabajo consisten en traducir entre un grupo de profesionales, voluntarios, lingüistas o usuarios una gran cantidad de contenido que puede estar supervisada por un profesional de la traducción para asegurar la calidad del resultado final (es el caso del crowdsourcing y la traducción colaborativa) o no (como en la traducción comunitaria). 
Un ejemplo de traducción mediante crowdsourcing o traducción comunitaria es la que ha llevado a cabo la  red social Facebook para traducir sus nuevas aplicaciones, pidiendo voluntarios entre sus usuarios. Otro ejemplo, esta vez de traducción comunitaria, es el subtitulado de películas o series de televisión colgadas en las páginas web.


A priori, quienes más salen ganando con este tipo de sistema de trabajo son las empresas; pues lo que buscan es una traducción rápida y económica y los usuarios, que obtienen el producto final en un periodo de tiempo muy corto y, por lo general, gratis.
Sin embargo, ¿es favorable esto para el traductor profesional? Pues bien, muchos creen que no. En primer lugar, el hecho de que una traducción la realicen "aficionados" sin ningún tipo de supervisión supone que la calidad del producto final no va a ser la mejor. Además, la cantidad de encargos que reciban los traductores profesionales disminuirá.
Por otro lado, la habrá traducciones que nunca se podrán realizar con este tipo de sistemas, como las traducciones muy especializadas, las juradas, las literarias... Lo que supone que los profesionales siempre tendrán un abanico muy amplio de posibilidades. 
Otro argumento a favor de estos nuevos métodos es que, cuando surgieron la traducción asistida por ordenador y las memorias de traducción, muchos pusieron el grito en el cielo y, actualmente, son "la mano derecha" de cualquier traductor.
Yo personalmente veo las dos opiniones y considero que ambas tienen parte de razón, pero que Internet es un medio que fomenta este tipo de asociaciones y que, hoy por hoy, es el presente y el futuro de las comunicaciones y, por lo tanto, del mundo profesional en general. En tal caso, creo que lo que los traductores deben (debemos) hacer es abrirnos a las nuevas posibilidades que este medio nos ofrece y tratar de aprovecharnos de ellas, en vez de convertirnos en sus victimas; es decir, sacarles partido para que se vuelvan nuestras aliadas y no nuestras enemigas. 
En cualquier caso, habrá que darle tiempo al tiempo y ver qué sucede y si seremos capaces de sobreponernos a esta situación.