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lunes, 21 de mayo de 2012

Conclusiones

¡Hola a todos por última vez!
A pesar de que el plazo para realizar entradas en el blog acabó el día 18 de mayo, me gustaría, en esta última entrada, hacer una especie de conclusión de lo que ha supuesto para mí la asignatura de Informática aplicada a la traducción
En primer lugar, me ha hecho relacionarme con muchos programas y conceptos que no conocía y que, sin duda, son de vital importancia para la labor traductora profesional; pues nos ahorran mucho tiempo y esfuerzo y, además, nos pueden ayudar a mejorar muchos aspectos de una traducción haciendo, por ejemplo, que no empleemos términos diferentes para el mismo concepto en la misma traducción. Sin embargo, hay que ser muuuy cautelosos con ellos, porque muchas veces pueden hacer que nuestros texto meta resulten demasiado artificiales y robóticos. Por lo tanto, hay que saber hasta qué punto son útiles y no olvidarse nunca de que, al final, el factor humano sigue siendo imprescindible.
Además de esto, también me he familiarizado con conceptos como el Crowdsourcing y he profundizado mucho en el tema de las traducciones automáticas; haciendo que me forme mi propia opinión sobre el debate de si las nuevas tecnologías ayudan o dañan la traducción profesional. Pues bien, desde mi punto de vista, las nuevas tecnologías son una herramienta tremendamente útil para el ejercicio de la profesión, haciéndonos a todos la vida más fácil, pero hay que saber emplearlas muy muy bien para conseguir que se conviertan en nuestras amigas y no en nuestras enemigas. 
En cuanto a la idea de que, con el tiempo, las máquinas serán capaces de desbancar al ser humano, creo que no; porque, al fin y al cabo, los elementos culturales y humanos van a estar siempre muy presentes en los textos y, en consecuencia, en las traducciones y eso es algo que las máquinas nunca podrán desarrollar.
En fin, ha sido un placer compartir este blog con todos vosotros y espero que hayáis aprendido y disfrutado con él tanto como yo.
¡Un abrazo enorme!

viernes, 9 de marzo de 2012

Memorias de traducción y traducción automática


¡Hola a todos!
Hoy voy a hablar de dos herramientas que pueden ser muy útiles, pero muy traicioneras, a la hora de traducir: las memorias de traducción y la traducción automática.
Las primeras están basadas en un almacén de oraciones, palabras y sintagmas que se va engrosando a medida que se realizan traducciones, creando así una base de datos y un glosario formado progresivamente, traducción a traducción. Cuando se introduce un nuevo texto para traducir, la memoria rebusca en su base de datos y propone posibilidades de traducción que el traductor puede usar o no. Un ejemplo de este sistema es el programa Déjà vu.
Imagen del programa Déjà vu
Por otro lado, el sistema de traducción automática interpreta las diferentes oraciones que conforman el texto y, una vez que distingue las palabras y asigna un equivalente en la lengua de destino, intenta reordenarlas según el orden sintáctico característico de la lengua meta para crear el texto final y el traductor sólo tendría que revisarlo y corregir lo que esté mal. Este sistema tiene la ventaja de que puede utilizarse a pesar de no haber traducido antes nada parecido.
Sin embargo, en general, el resultado no suele ser demasiado satisfactorio y, en muchas ocasiones, el traductor habría ahorrado tiempo si hubiera traducido el texto él mismo.
Veamos un ejemplo de por qué no podemos tener confianza ciega en este tipo de programas:


El traductor automático de El Mundo tradujo al inglés la frase "ser duro" como "to be a five-peseta coin". Esto me parece una muy clara muestra de que no nos podemos fiar al cien por cien de estas traducciones y que una revisión por parte de un profesional es completamente imprescindible.
Pues bien, ya hemos visto que estos dos tipos de herramientas pueden ser muy útiles pero que cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes. No obstante, la tecnología avanza muy deprisa y ya se están desarrollando herramientas que presentan las virtudes de ambos. Ante esto, el traductor puede sentirse muy amenazado, pero una buena traducción necesita siempre el factor humano y, en vez de sentirnos atacados por estas nuevas tecnologías, tenemos que convertierlas en nuestras aliadas y utilizarlas a nuestro favor, para que nos faciliten el trabajo, lo que siempre se agradece; porque, si no, aún seguiríamos traduciendo con lápiz y papel.


miércoles, 29 de febrero de 2012

Gestión de proyectos

Esta semana, en clase, hemos visto un aspecto relacionado con el mundo laboral de la traducción, aunque no tanto con la traducción en sí misma: la gestión de proyectos. 
Se trata de algo muy necesario para el día a día de un traductor profesional que tiende a dejarse de lado en muchas ocasiones.
Imaginémonos la siguiente situación: nos encargan un proyecto de traducción que tiene que reunir una serie de requisitos (traducción, corrección, revisión, maquetación...) en un tiempo determinado. Antes de ponernos a traducir como locos, hay que gestionar y diseñar un planning de cómo vamos a repartir el tiempo que tenemos y si vamos a necesitar ayuda de otros profesionales. Hay que calcular el número de horas que vamos a tardar en realizar cada una de las fases del proyecto y, si sobrepasan el tiempo del que disponemos antes de hacer la entrega, no nos queda otra que contratar a gente. 
Una vez que tomamos esta decisión, hay que repartir el trabajo, calculando qué va a hacer cada uno y cuánto tiempo le va a llevar. Así, cuando ya sepamos cuanta gente necesitamos para entregar nuestro trabajo a tiempo, tenemos que asignar a cada persona y función una fecha de inicio determinada (y una duración) que dependerá del resto de trabajos.


¡Ojo! Recordad que sois vosotros los que pagáis a vuestros colaboradores, por lo que, cuantos menos, mejor; siempre y cuando no se sobrepasen las 8 horas de la jornada laboral.
En conclusión, se trata de una práctica importantísima para realizar correctamente un encargo sin morir en el intento, aunque supone un auténtico encaje de bolillos... ¡Paciencia!